En Lolin dejamos madurando la anchoa durante seis, nueve e incluso doce meses, dependiendo de la calidad buscada; la sometemos a un peso elevado para escurrir todo el agua, se limpia y, para terminar, se le corta la cola, antes de envasarla con auténtica aceite de oliva, en los distintos formatos de lata.

Todos estos procesos los realizamos de manera artesanal desde 1950, con técnicas que ya empleaban los romanos. El resultado es una semiconserva que mantiene su excelente sabor y aroma gracias a la total ausencia de
conservantes y aditivos.

Presentamos a continuación
nuestra gama de productos
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